Cámaras
- Daniel R. Lamas Jahn

- 8 nov 2025
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Equipo fotográfico en Blitz und Schatten: la arquitectura técnica detrás de la mirada de Daniel Ricardo Lamas Jahn.
En la obra Blitz und Schatten, Daniel Ricardo Lamas Jahn articula un lenguaje visual marcado por el choque entre luz y ruptura, entre capas que se desplazan y estructuras que parecen fracturarse desde dentro. Esta estética no surge en abstracto: se construye sobre un equipo fotográfico deliberado, escogido a lo largo de la práctica, y que aporta a su obra una textura única donde conviven mecánica pura, precisión óptica y tecnología aérea contemporánea. Cada cámara ocupa un lugar específico en la cronología de su evolución, y en conjunto forman una constelación técnica que sostiene su estilo compositivo.
Argus C3 (1939)
La pieza más antigua de su arsenal no es un capricho vintage, sino una herramienta que enseña disciplina. La Argus C3, conocida como “The Brick”, ofrece un 35 mm sostenido por baquelita y metal, un obturador de torreta y un telémetro acoplado que exige lentitud, atención y medición manual. Sus lentes Cintar, modestas pero directas, generan un contraste inmediato y un microdetalle granulado que Lamas Jahn utiliza como base de muchas texturas presentes en Blitz und Schatten. La mecánica desnuda condiciona el ritmo creativo: aquí el error es una huella estética más, no un fallo.
Kodak Retinette (años cincuenta)
La transición hacia la claridad y el refinamiento óptico llega con la Retinette alemana. Equipada con lentes Schneider o Rodenstock y obturadores Prontor/Compur, proporciona un 35 mm más suave, más limpio, más controlado. Sus imágenes, siempre elegantes, funcionan como contrapunto tonal en las fotocomposiciones: zonas de calma dentro del caos visual. Esta cámara aporta la nitidez estructural que permite a Lamas Jahn superponer capas sin perder profundidad.
Nikon F-301 (1985)
La SLR que marca el salto al ritmo profesional. Avance motorizado, medición TTL estable, montura F compatible con ópticas robustas, enfoque manual preciso. La F-301 permite velocidad sin sacrificar intención, y su fiabilidad en condiciones cambiantes facilita capturas que luego se convierten en los ejes narrativos de Blitz und Schatten. Desde detalles urbanos tensos hasta figuras fugaces, la Nikon aporta densidad, contraste y un grano analógico que sostiene el dramatismo interno de la serie.
Panasonic Lumix DMC-FZ18 (2007)
Con ella entra de lleno la lógica digital. Sensor compacto, zoom Leica 18x estabilizado y RAW en un cuerpo ligero que responde con inmediatez absoluta. Esta cámara ofrece la movilidad que complementa las capturas analógicas: panorámicas rápidas, sombras repentinas, reflejos que sólo existen durante un instante. Es una herramienta de intersticios. Su flexibilidad permite que Lamas Jahn recoja material visual que después se fracture, se multiplique o se reordene en sus composiciones.
DJI Mini 3 (2022)
El punto culminante de esta evolución es la mirada aérea. Con un sensor 1/1.3”, vídeo 4K, RAW y un gimbal de tres ejes estabilizando cada movimiento, el Mini 3 aporta a Blitz und Schatten la posibilidad de reescribir el espacio urbano desde arriba. Líneas, sombras, geometrías y vacíos cobran un carácter abstracto que encaja de forma natural con la poética de la serie. La cámara del dron no sustituye nada: suma un eje vertical, un modo de observación que antes no existía.
La obra de Daniel Ricardo Lamas Jahn no depende de una sola máquina. Es el resultado de una genealogía fotográfica personal: del peso mecánico de la Argus al rigor óptico de la Retinette, de la velocidad controlada de la Nikon al gesto digital inmediato de la Lumix, y de ahí al vuelo preciso del Mini 3. Blitz und Schatten se entiende mejor cuando se observa también el instrumental que lo sostiene. En ese cruce entre tecnologías y tiempos está la esencia de su lenguaje: una mezcla de choque, luz, sombra y una voluntad constante de ampliar los límites de la mirada.





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